José Ignacio Becerra Serrano
Comencemos por definir ¿qué es la Opinión Pública?; pues en términos sencillos, es el conjunto de creencias, actitudes y opiniones que prevalecen entre la población de una sociedad en un momento dado sobre diversos temas. Es como una fotografía colectiva de lo que piensa la mayoría de la gente sobre cuestiones políticas, sociales, económicas, culturales, entre otras.
Imaginemos que es como un aparato que mide lo que la gente está sintiendo y pensando. Puede influenciar decisiones políticas, políticas públicas y hasta el comportamiento de las empresas y los medios de comunicación.

Factores que influyen en la formación de la opinión pública:
• Medios de comunicación, Redes sociales, Experiencias personales, Educación y cultura, Familia y amigos.
Nos centraremos en especial en los medios de comunicación ya que desempeñan un papel importante en el conocimiento de la realidad que forma parte de nuestra vida cotidiana. No todos los hechos son transformados en noticia, sino sólo aquellos que resultan seleccionados por los medios para tal fin. En la mayoría de los temas de relevancia pública, “los ciudadanos se las ven con una realidad de segunda mano”,1 es decir, con la construcción de una parte de la realidad social realizada por los medios, que permite a los individuos informarse sobre lo que sucede en su entorno. En este proceso de construcción de las noticias, los mass media tienen un papel clave, puesto que difunden información e ideas acerca de las alternativas políticas existentes en forma accesible para grandes audiencias, e inciden en la naturaleza de la deliberación democrática.2
También conllevan un “rol específico de intermediarios simbólicos colectivos”,3 en el sentido de que proveen marcos cognitivos que intervienen en la percepción del público sobre los sucesos de su entorno. Lo anterior no implica que sean los únicos agentes de socialización, sino que desempeñan un papel significativo en el modelado de las audiencias. Según McQuail, poseen una tarea fundamental en “la producción, reproducción y distribución de conocimientos”, ya que “nos permiten dar sentido al mundo, conforman nuestra percepción de él, y se suman al fondo de conocimientos anteriores”.4
En nuestro país, ¿qué tanto conoce y entiende la opinión pública en México los eventos que ocurren? Ciertamente, la opinión pública en el mundo tiene suslimitaciones para estar enterada de todo lo que pasa y los hallazgos empíricos sugieren que esta opinión no posee un saber enciclopédico sobre lo que ocurre, pero al menos ésta posee un cierto grado de información, el cual le permite “sobrevivir” y tomar decisiones que la vinculan con el entorno político. Pero recordemos que, en la mayoría de los casos, el pueblo tiene memoria corta y este hecho hace que tendamos a repetir nuestra historia infinidad de veces, creando un ciclo interminable en nuestro vivir diario, a nivel nacional e internacional. Tenemos casos recientes donde solo cambian camiseta, pero el individuo o individuos son los mismos.
En estos tiempos, requerimos de medios que difundan los acontecimientos y permitan su conocimiento por parte de las sociedades. Cohen lo expresó de este modo: “si no vemos una historia en los diarios (o la escuchamos en radio o televisión o en redes sociales , valga el caso), por lo que a nosotros respecta, no ha sucedido efectivamente”.5 Las noticias constituyen también una forma de conocimiento: “en la búsqueda por diseminar información que las personas quieren, necesitan y deberían saber, las organizaciones mediáticas ponen en circulación y modelan el conocimiento”. En este sentido, los medios de comunicación hacen circular ciertos temas destinados a intervenir en la “esfera pública”6 y a influir en el debate político y cultural.
Para poder crear una opinión sólida, fidedigna y con peso es muy importante investigar e ir más allá del mar de información que cada segundo nos bombardea. Ya no basta con leer, escuchar y ver; en este siglo, hemos perdido el toque de socializar, de intercambiar ideas cara a cara, para acrecentar nuestra opinión y así crear una gran opinión, pero basada en conocer el mayor número de aspectos de los hechos para así poder tener el control de las riendas, como ser individual y como ser social. La desinformación es uno de los mayores retos que enfrenta la opinión pública en la actualidad. La proliferación de noticias falsas y teorías de conspiración puede distorsionar la percepción pública y generar divisiones. Es fundamental que los ciudadanos desarrollen habilidades de pensamiento crítico y verifiquen la información antes de compartirla. La educación mediática será clave para combatir la desinformación y fortalecer la opinión pública.
La opinión pública es un fenómeno complejo y dinámico que influye en todos los aspectos de nuestra vida. Desde la política hasta la economía y la cultura, su impacto es innegable. A medida que avanzamos hacia un futuro incierto, es fundamental que comprendamos su importancia y trabajemos juntos para fomentar un diálogo constructivo y una participación ciudadana activa.

La relación entre los medios de comunicación y la opinión pública es compleja y tiene muchos aspectos que es necesario estudiar. En principio, los medios dominanpor completo las opiniones de la gente; las personas viven en un contexto real contra el que constantemente comparan la información de los medios de manera automática y que este proceso de comparación y reflexión se lleva a cabo de distintas maneras. La Sociedad y sus instituciones, forman y determinan la manera en la que adquirimos el conocimiento, la manera en la que percibimos la realidad, lo cotidiano, lo del día a día. Los medios de comunicación ponen sobre la mesa una serie de temas que consideran dignos de atención por parte de la opinión pública. Los temas son de lo más variados, justamente para reflejar en lo posible todo lo que sucede en el mundo y en el país. Precisamente, es tal la cantidad de asuntos que se tratan que no todos llegan a ser relevantes para los individuos. Las personas en su día a día no tenemos tiempo para leer todo el periódico o ver todo el noticiero o redes, o bien no queremos enterarnos de más problemas de los que ya nos aquejan, por lo tanto, todos consumimos información preponderantemente de manera selectiva, y en segundo lugar de manera reflexiva. Para formar nuestras propias opiniones, acudimos a estos canales, sobre todo, para reforzar el conocimiento sobre determinados asuntos, pero no para cambiar nuestro modo de parecer.

En lo que se refiere a los temas políticos e internacionales, los medios sólo sirven para confirmar la información que las personas conocemos a priori, basados en su experiencia y en conocimientos adquiridos a lo largo de la vida.
Así que, en ese sentido, los medios de comunicación aumentan su poder de influencia sobre la opinión pública, creando una relación que es difícil entender Sin duda, es una tarea pendiente para los expertos abundar en este tema para entender y ver los alcances reales de los medios de comunicación en sus audiencias globales. Esta relación amor-odio o tóxica, es necesaria para entender porque gira el planeta y ser parte de ese ritmo.
- Maxwell McCombs, Estableciendo la agenda. El impacto de los medios en la opinión pública y en el conocimiento,
Paidós, Barcelona, 2006, p. 24 ↩︎ - Cfr. Christiane Eilders, “The Impact of Editorial Content on the Political Agenda in Germany” Berlín, 1997, pp. 1–26; ↩︎
- Mauro Wolf, La investigación de la comunicación de masas, Paidós, Buenos Aires, 2004, p. 256. ↩︎
- Denis McQuail, Introducción a la teoría de la comunicación de masas, Paidós, Barcelona, 1983, p. 59. ↩︎
- Jürgen Habermas, The Structural Transformation of the Public Sphere, The MIT Press, Cambridge, 1989 ↩︎
- Mirta Kircher, “La prensa escrita: actor social y político, espacio de producción cultural y fuente de información histórica”,
Revista de Historia, núm. 10, 2005, pp. 115–122. ↩︎
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