Daniel Romero Rodríguez


A lo largo de la historia de la humanidad, las formas de organización, de gobierno y representatividad han evolucionado a la par de las distintas necesidades, inquietudes y realidades sociales. Con ello se ha vuelto imprescindible establecer un canal de contacto entre los gobernantes y gobernados.

Esta vía es la comunicación política. Que puede comprender al conjunto de discursos, símbolos y/o contenidos de interés público que se intercambian, discuten y se contextualizan entre los diferentes actores políticos y que logran impactar en la toma de decisiones.

El fin último que guardan estas estrategias es obtener, conservar y legitimar el poder político. Así como fortalecer liderazgos, influir o persuadir. Y serán distribuidos por los diferentes medios de comunicación.

En la medida que ha cambiado el escenario social y la presencia masculina ha dejado de ser la única figura de autoridad pública, ha variado también la forma de comunicar mensajes hacia la ciudadanía. Ya que para establecer una línea de contacto asertiva, es indispensable conocer las características del grupo a quien se dirige.

Basta recordar lo sucedido en gran parte del mundo durante el siglo XIX y XX: las mujeres levantaron la voz y se organizaron para exigir su derecho a participar como votantes en la elección de servidores públicos. Esto representó una lucha ya que en muchos casos sufrieron marginación e incluso pérdida de su libertad.

Los frutos de esta lucho han comenzado a ser visibles. En la mayoría de las democracias se han establecido mecanismos mediante los cuales se garantiza una mínima presencia de género en puestos de elección popular. Como lo podemos ver en nuestro país que por vez primera en su historia, designó como jefa del poder Ejecutivo a una mujer o una presencia equitativa en el poder Legislativo.

Pero no todo han sido pasos acertados en materia de visibilidad femenina en la comunicación política. Ya que la simple presencia de mujeres en los distintos órdenes de representatividad no establece per se la consolidación de derechos, libertades o mejores condiciones.

Para lograr esto resulta indispensable el establecimiento de una agenda que cumpla objetivos que paulatinamente vayan impactando positivamente no solo en la esfera pública con políticas que salvaguarden los derechos y brinden protección; sino también en lo privado, en el acceso en equidad a los puestos laborales y en la configuración cultural que mire desde otra perspectiva la interacción de los géneros.

En opinión de la filósofa española Alicia Miyares Fernández, la agenda feminista debería fundamentarse en cinco aspectos básicos:

  • Educación no diferenciada entre géneros
  • Derecho y paridad en acceso al poder
  • Derechos sexuales que abarcan aborto, prostitución o pornografía.
  • Derecho al trabajo y a la independencia económica
  • Derecho a una vida sin violencia

No obstante, otras voces como las de las especialistas en temas de género: Valeria Hasan y Ana Soledad Gil, han puntualizado que allende buscar notoriedad impacto en las políticas públicas. Se necesita que los temas feministas y las diversidades sexuales, estén presentes en los diferentes medios de comunicación a fin de obtener visibilidad social.

Así como analizar la forma en la que se establece este acceso. En este sentido se ha puntualizado la importancia de los medios como un espacio en el que confluyan el reforzamiento, la publicidad de ideas y el debate. Y cumplan con un rol que establezca agenda, genere militancia en pro de las mujeres y trascienda con la función de simplemente informar.

En consideración de Hasan y Gil, poco se ha avanzado desde que en 1995 durante la Conferencia Mundial de Mujeres en Beijing, se consideró a los medios como una vía prioritaria en favor de la equidad.

Ya que en las conclusiones del monitoreo global de medios realizado por la Asociación Mundial para la Comunicación Cristiana (WACC3) en septiembre de 2010, se puntualizaba:

  1. Que la presencia masculina superaba a la femenina en las categorías noticiosas.
  2. Las entrevistadas aún no se presentaban como especialistas mientras que los hombres sí.
  3. En relación de 2 a 1, es probable que se mencionen las edades de los sujetos femeninos de las noticias en comparación con la mención de la edad de los masculinos.
  4. Al 18% de los sujetos femeninos de las noticias se lo presenta como víctimas mientras que sólo el 8% son masculinos.
  5. Noticias de índole policial que tratan sobre crímenes y violaciones, mencionan mujeres en un 23% por 9% hombres en contraparte.
  6. Las mujeres son identificadas de acuerdo con su relación familiar en relación de 4 a 1 en comparación con los varones.
  7. Las fotografías presentadas en los periódicos son en 17% de hombres mientras que en 26% de mujeres.
  8. Solo el 6% de las notas trataban sobre la igualdad  o desigualdad de género.
  9. Del total de las notas periodísticas, el 13% se enfoca en las mujeres. De este porcentaje, el 46% refuerza los estereotipos de género.

En México se cuenta con la Ley General para la Igualdad entre Mujeres y Hombres. En ella se establece que cuando se habla de perspectiva de género, se alude a una herramienta que pretende evidenciar que las diferencias entre mujeres y hombres se dan no sólo por su determinación biológica, sino también por las diferencias culturales asignadas socialmente.

Asimismo, abarca la metodología y mecanismos que ayudan a identificar, cuestionar y jerarquizar la discriminación, desigualdad y exclusión de las mujeres, basada en las diferencias biológicas existentes entre los géneros.

Además de las acciones que deben tomarse en la intervención en la resolución de sus problemáticas; y generar los cambios que permitan avanzar en la construcción de la igualdad de género.

El área que presenta un panorama de mayor oportunidad está en la eliminación de prejuicios y en la manifiesta resistencia que impera y que no permite un desarrollo pleno del país.

Cuando se habla de temas electorales, toma mayor importancia la pluralidad a la hora de la cobertura de los medios. Ya que se debe garantizar el derecho ciudadano a acceder a una información que incluya a los géneros sin presencia de estereotipos o prejuicios que afecten a un actor político por su condición de género.

Como ejemplo, el Consejo de Europa de 2017 mostró que las candidatas reciben comparativamente menos atención de los medios que sus homólogos masculinos. Y más allá, reciben más atención sobre su apariencia, vida privada y familiar en comparación con los hombres. Siendo presentas frecuentemente como líderes débiles.

Para garantizar la igualdad de género en materia de comunicación política, la Red de Investigadoras por la Vida y la Libertad de las Mujeres propone una serie de lineamientos que deberían incluirse en la legislación de los medios de comunicación. Entre las que destacan:

  • Se garantice el derecho humano de todas las mujeres y las niñas a la comunicación, la información y la libertad de expresión
  • Se promueva el acceso, así como la participación de las mujeres de los diversos grupos étnicos a la comunicación, la información y la libertad de expresión.
  • Lo mismo que de las mujeres y niñas con capacidades diferentes
  • Garantizar el acceso de las mujeres a los  sistemas comunicativos por medio de formas de distribución que no requieran el uso de tecnologías de acceso condicional
  • Así como la generación de contenidos audiovisuales que satisfagan las necesidades democráticas, sociales, educativas y culturales de las mujeres y las niñas.
  • La Ley también deberá garantizar el acceso de las mujeres y las niñas a la información en condiciones de igualdad 
  • Promover en la industria audiovisual la necesidad de producir programas realizados por mujeres 
  • Que se fomente la participación de las mujeres en la propiedad, dirección, administración y producción de las industrias audiovisuales.
  • Plena conciencia sobre los estereotipos sexistas, su impacto discriminatorio y su acción que violenta los derechos humanos de las mujeres.
  • La nula intervención de intereses particulares en la información a la que acceden las mujeres y niñas.
  • Sin menoscabar la libertad de expresión, fomentar el uso de imágenes que no presenten estereotipos femeninos en los contenidos mediáticos.
  • Se garanticen los derechos intelectuales de las mujeres productoras de contenido.
  • Que mujeres y niñas puedan acceder al derecho de réplica y puedan rectificar información publicada sobre hechos que se refieran a ellas.
  • Finalmente, la ley debería fomentar el desarrollo de organismos vigías de los medios que informen sobre las acciones que implementan en la promoción de los derechos humanos de las mujeres y las niñas.

En conclusión, la comunicación política juega un papel preponderante en el establecimiento de una realidad sociedad que aspire a ser plenamente democrática; basada en la perspectiva  de género que sustente y garantice la igualdad y equidad entre mujeres  y hombres.

En esta perspectiva, los diferentes medios de comunicación tienen una participación fundamental, como ha quedado manifiesto. Pero no solo ellos sino también los enlaces mediáticos de la Administración Pública en aras de la configuración de una cultura que promueva al mismo tiempo que respeta los derechos humanos, erradique la discriminación así como los estereotipos de género.

Bibliografía

  • Guerrero, M. 2003. ¿Qué es la comunicación política? Ensayo de un modelo. Revista Iberoamericana de Comunicación. Universidad Iberoamericana.
  • Mazzoleni, G. 2014. Comunicación política. Alianza Editorial.
  • Hasan, Valeria y Gil, Ana Soledad, México 2016,  La comunicación con enfoque de género, herramienta teórica y acción política. Medios, agenda feminista y prácticas comunicacionales. El caso de Argentina. La ventana. Revista de estudios de género.

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