Sergio Emanuel Trujano Bello
El poder judicial junto con los poderes legislativo y ejecutivo son los que conforman el Supremo Poder de la Federación. Es el poder encargado de la impartición de justicia y sí, en México definitivamente tenía que ser reformado; sin embargo ¿es la reforma aprobada en octubre pasado la que se requería?
La democracia, es la vía y el sistema políticos que México ha adoptado desde que nació como estado. Lo hizo emulando a los grandes movimientos renovadores que culminaron con cambios sin precedentes en la historia de la humanidad. La Revolución Francesa, originada por las ideas de La Ilustración y el experimento surgido de la declaración de independencia de las trece colonias, hoy los Estados Unidos de Norteamérica.

Pero, ¿en dónde estamos parados en este momento en cuanto a contar con un estado democrático?, entendiéndose como tal, a aquel gobierno en el que además de poder elegir libremente a los gobernantes, la representación de los intereses de la población y el actuar de los servidores públicos son los adecuados.
El estado actual de la justicia, las reformas al poder judicial y el estado de la democracia, es lo que el presente documento tratará de analizar, en el cual estaré haciendo un breve análisis de la situación jurídica de ambos componentes del poder soberano. Primero analizaremos el presente de la justicia, entendiéndose por ella, el conjunto de participantes en el poder judicial y sus representantes más significativos, que son ministros de la Suprema Corte de Justicia y de los demás organismos y componentes como son jueces y juzgados; respaldando el análisis describiré un poco la transformación que se está ejecutando en el poder judicial para su nueva conformación y una posible proyección de la viabilidad de dicha reforma.
El segundo análisis tendrá que ver con la democracia, y de igual forma será investigado a la luz de algunos escritos que describen la mejor forma de ejercerla. Posterior a localizar las referencias que permitan fundamentar el trabajo, buscaré posiciones encontradas a favor y en contra de cuál es el estado de la democracia en México. El análisis concluye con un análisis pragmático de la situación de ambos elementos analizados y recomendaciones.
¿En dónde estamos en justicia?
Como fue mencionado al principio del presente documento, el poder judicial de México se encontraba percibido por la población como un poder corrupto, el cual estaba en franco deterioro y con falta de credibilidad. Lo que se percibía sobre todo, es un gran nivel de impunidad. En el análisis y propuestas presentadas en el documento de diagnóstico emitido por la Suprema Corte de Justicia de la Nación (en adelante “SCJN”), en 2024, son descritos los principales problemas y retos que enfrentaba en ese momento el poder judicial: i. Seguridad Pública con altos índices de criminalidad; ii. Justicia Penal, principalmente en una deficiencia de atender de manera adecuada los procesos y la atención de víctimas; iii. Poderes Judiciales locales, al enfrentarse a importantes retos por no contar con recursos y estructuras adecuadas al tamaño de atención de víctimas y persecución de delitos, y finalmente iv. Ética y Legitimidad Institucional, siendo este el reflejo de la falta de confianza de la población en el sistema de justicia.[1]
Para este primer análisis, el del poder judicial, será necesario complementarlo buscando las posiciones encontradas y presentaré de esta forma, las referencias a favor y en contra de la reforma.
¿De qué se trata la reforma judicial?
Se aprueba y publica una reforma del poder judicial el 15 de septiembre de 2024, misma que contiene los siguientes principales cambios constitucionales: a. artículo 17. Mayor agilidad en procesos fiscales; b. artículo 20. Agilidad en procesos relacionados a delincuencia organizada y protección de jueves; c. nuevas instituciones: el Órgano de Administración Judicial y el Tribunal de Disciplina Judicial, y la más controversial reforma, d. el cambio al artículo 89, relacionado a la elección popular de jueces y magistrados. Según el nuevo artículo 96, los candidatos a estos puestos serán postulados por los tres poderes de la unión y elegidos por el voto popular.
Estos ajustes buscan mejorar la eficiencia en la impartición de justicia, reducir los tiempos procesales y aumentar la transparencia en la elección de jueces y magistrados.[2]

Argumentos a favor de la reforma
Tal y como lo habíamos comentado, el poder judicial se encontraba en una situación de franco deterioro y con muy mala percepción de la población, con indicadores francamente preocupantes. Si a esto sumamos, el componente argumentado de la demanda social por un mejor acceso a la justicia propuesto por participantes políticos como el Partido del Trabajo (“PT”), citando al diputado Federal Gómez Alarcón, miembro de la bancada de dicho partido: “Creemos que la reforma judicial del PT es un paso histórico hacia la creación de un México más justo y equitativo”, podemos concluir que una reforma estaba completamente justificada.[3]
Argumentos en contra de la reforma
Una posición claramente de crítica es la encontrada en los documentos publicados por Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad, organización civil que denuncia un riesgo de centralización excesiva del poder, al no haber un control bien definido a los métodos previos a la selección de los concursantes a participar a conformar al poder judicial. La posición de MCCI es también crítica de la situación actual de la democracia y los niveles de corrupción que presumen existen en México. [4]
Adicionalmente los partidos de oposición han sido muy críticos de la reforma argumentando un supuesto riesgo a la independencia del poder judicial y qué, aunque bien intencionada, la reforma necesita un análisis más profundo y una implementación más cuidadosa para evitar consecuencias negativas a largo plazo. De igual forma lo que no se puede negar es el enfrentamiento entre los poderes ejecutivo y el judicial, conflicto muy marcado desde el sexenio de Andrés Manuel López Obrador y profundizado en contra de la presidenta de la Suprema Corte, Norma Piña.
¿En dónde estamos en democracia?
Dice Marie-France Toinet, en su obra, El Sistema Político de los Estados Unidos que, en las 13 colonias norteamericanas, con excepción de indios y negros, los pobladores eran libres y que la diferencia en clases sociales no era tan marcada como en los países europeos, el acceso a la tierra era relativamente fácil y había una libertad evidente en la capacidad de organización entre la población.[5] Es en este entorno en dónde inicia el mayor experimento democrático en el nuevo mundo, un sistema en donde las ideas de La Ilustración, intentan cristalizarse en la forma de gobernar y tratar de cumplir un destino como un pueblo elegido.[6]
Pero, ¿cuál es la mejor forma de democracia que hay?, ¿cuáles son las recomendaciones que se deben de seguir para tener un pleno estado democrático?
Para la fundación española Melior, la cuál tiene como ADN buscar impacto social para lograr un mejor mundo a través de la educación, las siguientes diez medidas son necesarias para lograr una mejor democracia: 1.- Transparencia. 2.- Rendición de cuentas. 3.- Una justicia que funcione. 4.- Un código ético para cargos públicos. 5.- Reforma del sistema electoral. 6.- Gobierno abierto y participativo. 7.- Administración pública profesional. 8.- Reforma de la ley de partidos. 9.- Medios de comunicación independientes. 10.- Regulación de la actividad de lobby.[7]
La democracia en México ha experimentado avances significativos, especialmente desde la alternancia en el poder en el año 2000, cuando el Partido Acción Nacional (PAN) ganó la presidencia, marcando el fin de más de 70 años de gobierno del Partido Revolucionario Institucional (PRI). Este cambio fue producto de reformas electorales y constitucionales que fortalecieron las instituciones democráticas y los procedimientos electorales. Sin embargo, la democracia en México enfrenta desafíos importantes, como la corrupción, la violencia y la desigualdad social, que afectan la confianza de los ciudadanos en las instituciones democráticas.
A pesar de los grandes retos, como parte de la legitimidad de un sistema político democrático, que se ha querido mostrar, México mantuvo un compromiso con la promoción de la democracia tanto a nivel nacional como internacional. El país ha participado activamente en organismos internacionales y regionales, apoyando resoluciones y acuerdos que promueven los derechos humanos y la democracia. Además, se han implementado diversas iniciativas para fortalecer la participación ciudadana y mejorar la transparencia y la rendición de cuentas en el gobierno.
Sin embargo, la consolidación de una democracia plena en México requiere un esfuerzo continuo para superar estos desafíos y garantizar el respeto irrestricto de los derechos y libertades de todos los ciudadanos.

Con la transición a la llamada “Cuarta Transformación o 4T”, se ha hecho evidente la necesidad de un cambio, cristalizado en la victoria de este movimiento en 2018, representado por los partidos políticos Morena, Partido del Trabajo y Partido Verde. El triunfo del movimiento fue ratificado en 2024, llegando a la presidencia la primer presidenta mujer, Claudia Sheinbaum Pardo, representando la propuesta de esos mismos partidos. No se puede negar que democráticamente, la victoria de Sheinbaum es totalmente legítima. Este triunfo electoral está acompañada por la mayoría calificada en la Cámara de Diputados y una robusta mayoría, en el Senado de la República.
Ahora bien, para entender en dónde estamos parados en democracia, a partir de lo anteriormente descrito, debemos de mencionar los argumentos de qué hay un estado democrático en México, mismos que podemos encontrar en posiciones como la de la congresista Dolores Padierna, quién afirma que el estado democrático se alcanzó después de una larga lucha, en la que se logró tener más inclusión, legitimada para ejecutar los cambios y ahora, una posición humanista.[8]
Comenta Eduardo Ramírez Aguilar, ex Senador de la República y candidato por el PT a la gubernatura de Chiapas qué, “La Cuarta Transformación propone un cambio en la sociedad mexicana con medidas concretas y duraderas a favor de los intereses del pueblo. Esta nueva forma de gobernar ha permeado todos los sectores de la sociedad. Como nunca antes, existe una serie de programas sociales, entre ellos vemos la pensión universal (…), el apoyo a personas con discapacidad hasta la edad de 65 años, la entrega de becas a estudiantes de familias pobres, así como la atención médica y los medicamentos gratuitos.”[9]
Vemos entonces que el actual movimiento en el poder, ha realizado una transferencia directa de beneficios a la población menos favorecida, logrando con esto mayor justicia social y que han logrado realizar las reformas necesarias mediante instrumentos totalmente válidos y justificados. En mi opinión, esto puede ser percibido como la democratización de los ingresos y gastos del estado. Al día de hoy los presupuestos anuales contemplan un importante gasto del gobierno en los programas sociales, que también han quedado grabados en nuestra Carta Magna.
No podemos dejar también de mencionar que, en cuanto al poder de elección del pueblo, en este momento no hay indicios de fraudes electorales y, los comicios nacionales del 2024, año de las elecciones más grandes de la historia contemporánea de México fueron arrasadas por el partido Morena y sus aliados, el PT y el Verde Ecologista. Las reglas del juego, le han permitido también, como lo comenta Padierna, “contar con la mayoría calificada en la Cámara de Diputados y una robusta mayoría, en el Senado de la República”.
Sin embargo, hay argumentos que no consideran que lo hecho por la cuarta transformación, sea benéfico para la democracia, tal es el caso de las posiciones en contra las reformas de organismos a los cuales se les había dado autonomía o mayor grado de independencia. La mayor parte de estas organizaciones a las que se presume les han quitado margen de maniobra están ligadas a la transparencia y a derechos humanos. Se ha mencionado también, la excesiva concentración del poder en la figura del presidente de la nación.
La 4T ha promovido la eliminación de varios organismos autónomos, como el Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (INAI), el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL), y la Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH), entre otros. Esta medida ha sido criticada por debilitar los contrapesos institucionales y reducir la transparencia y la rendición de cuentas en el gobierno.[10]
No podemos dejar de mencionar de igual forma, los intentos de transformar a los grandes organismos electorales como el Instituto Nacional Electoral (“INE”) y el Tribunal Electoral Federal, a los cuales se les pretende quitar autonomía y agregarlos, en el caso del INE, a la nómina de alguna secretaría de estado.
¿En dónde estamos parados?
En este momento, podemos afirmar, que las reglas del juego se han respetado y qué, moviéndose dentro del andamiaje institucional democrático, tenemos a un estado en el que se representa más a sectores antes menos favorecidos, como lo es el de la clase trabajadora desde las filas del PT; así como de los estratos socio-económicos más bajos desde las filas de Morena. Hay la percepción de un gobierno más “humanista”. Las formas se han cuidado y gústeles o no gústeles a los movimientos opositores al gobierno, los cambios estructurales de instituciones y del sistema jurídico están más que legitimadas.
A partir de aquí, en un intento por ser objetivo y práctico, si es que se quiere sensibilizar sobre posibles riesgos democráticos, estas denuncias deberán ser hechas mediante las vías y canales legales. Lo anterior conviene siempre al final a la nación, pues ubica a los actores en una posición realista, trayendo con esto análisis más fidedignos de cuál es la verdadera situación nacional y del porqué los movimientos triunfan o fracasan. El movimiento que ahora cuenta con la facultad de ejercer el poder, principalmente desde la silla presidencial también debe de saber ubicarse en un terreno real y poder aceptar y procesar las críticas. Esto será benéfico para todos.
Recomendación final
A manera de conclusión, puedo decir que el gobierno actual está plenamente legitimado, actúa en un régimen democrático y ha ejercido su facultad de promover los cambios constitucionales al poder judicial así como realizar la transformación de la institucionalidad del país dentro de los canales legales.
Sin embargo, así como ha ganado el poder, definitivamente lo podría llegar a perder. Es por ello que siempre debe de existir la suficiente humildad de reconocer las críticas y en consecuencia adoptar una posición conciliadora. La popularidad está ganada, es importantísimo consolidarla.
El gobierno puede observarse bajo el ejemplo de países en los que los movimientos políticos van haciendo relevos en el poder. El caso de Argentina en el que un movimiento de extrema derecha, representada por Javier Milei, ha ascendido como una opción real y que ha ganado mediante triunfo en las urnas su oportunidad de reformar hasta sus fundamentos a esa nación latinoamericana.
El gobierno de México, no puede y de antemano, sé que se pueden pisar muchos callos, pensar que puede convertirse en un gobierno que no tiene que rendir cuentas a nadie y perpetuarse mediante instrumentos dudosos en el poder. El movimiento progresista debe de tener bien clara esta línea. En este momento, la posición del PT por ejemplo es inmejorable y la influencia de sus representantes está más fuerte que nunca. Es momento, a partir de una posición favorable, lograr cambios concertados para obtener beneficios a favor de sus principales representados, la clase obrera.
Se deben de incluir asesores que puedan realizar diagnósticos más realistas que incluyan la observación holística de los actores políticos en México y que concienticen a los gobernantes de la verdadera posición de México en el mundo actual. No se podría considerar hacer reformas sin tener en cuenta por ejemplo, nuestros 3,000 kilómetros de frontera con los Estados Unidos de América o el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).
Esos cuadros que definitivamente tienen que ser integrados a las filas de la 4T, deben de tomar en cuenta a todos y atender recomendaciones como las hechas en importantes foros, por ejemplo:
Atender recomendaciones profesionales, surgidos de foros académicos, cómo el hecho por la UNAM, en el que se presentaron 20 propuestas para reformar al poder judicial.[11] De igual forma, para el caso de cuidar la democracia y hacerla muy incluyente, se deben de analizar posiciones expertas de otros países y por ejemplo, se puede tomar en cuenta foros nacionales como el presentado en las Mejores prácticas en procesos democráticos participativos, documento disponible en la página web: https://educacionydemocracia.mejoratushabitos.com[12], grupo de difusión que postula principalmente que la democracia debe ser muy incluyente y participativa.
El movimiento progresista en México, que actualmente gobierna, debe ser demócrata e incluir a todos y a todas, eso permitirá un gran avance en la búsqueda del desarrollo del país.
[1] Suprema Corte de Justicia de la Nación. Reforma integral al sistema de justicia en México: desafíos y propuestas, México, 2024. Disponible en: https://www.scjn.gob.mx/sites/default/files/agenda/documento/2024-09/reforma-integral-al-sistema-de-justicia-en-mexico.pdf
[2] https://juridicamente.net/2024/09/26/introduccion-a-la-reforma-judicial-en-mexico/
[3] El Partido del Trabajo: Por qué apoyamos la reforma judicial – Partido del Trabajo
[4] Más adelante retomaremos esta posición para describir en dónde estamos parados en cuanto a democracia.
[5] Toinet, Marie-France. El Sistema Político de los Estados Unidos. Fondo de Cultura Económica, México, 1994.
[6] Los Estados Unidos nacen con esta percepción de ser un pueblo elegido, de tener un “Destino Manifiesto”, término acuñado por por el periodista John L. O’Sullivan en 1845. O’Sullivan argumentó que Estados Unidos tenía el derecho y el deber de expandirse por el continente norteamericano, desde el Atlántico hasta el Pacífico, para difundir la democracia y la civilización.
[7] https://fundacionmelior.org/archivado/10-medidas-para-mejorar-la-calidad-democratica-de-este-pais/
[8] Dolores Padierna para El Financiero, diciembre de 2024. Disponible en: https://www.elfinanciero.com.mx/opinion/dolores-padierna/2024/12/18/desmontar-el-neoliberalismo/
[9] https://www.excelsior.com.mx/opinion/opinion-del-experto-nacional/razones-para-continuar-con-la-cuarta-transformacion/1519866
[10] El recuento de los daños de la Cuarta Transformación. En sección Ideas de El Informador. 30 de septiembre de 2024.
[11] https://lasillarota.com/nacion/2024/9/9/reforma-judicial-las-20-propuestas-que-lanzan-desde-la-unam-500818.html
[12] https://educacionydemocracia.mejoratushabitos.com/procesos-democraticos/mejores-practicas-procesos-democraticos-participativos/
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