Sergio Emanuel Trujano Bello


¿Cómo se ha legitimado el poder político a lo largo de la historia?, ¿cómo es qué, gobernantes, líderes, reyes, políticos han logrado ser reconocidos por gobernados, por sus pares e incluso por entidades exteriores? y, más allá de esto, ¿cómo se obtiene la legitimidad de los actos que ejecutan los gobiernos? Estas son preguntas, sin duda con muchas respuestas, que no dejan de ser de gran interés para entender la actual situación y no solo la de México, sino la de la legitimidad que tienen que sostener los gobernantes del mundo entero al hacer el uso y ejercer actos de poder público.

El presente documento técnico intenta dar explicación al proceso histórico de legitimación del poder y hace una breve revisión de cómo se han legitimado los gobernantes en México, continuando con un breve análisis de la legitimidad que han tenido los actos de poder de los gobiernos contemporáneos mexicanos y finalizando con una pequeña reflexión de hacia dónde deberían de prestar atención los gobernantes actuales para que la legitimidad alcanzada en las urnas, se redondee para legitimar su actuar político y el ejercicio de sus actos.

El proceso de legitimación política ha ido evolucionando. Desde tiempos ancestrales, y desde que los seres humanos decidimos ser gobernados por alguien, ya sea que esta figura fuera depositada en la persona de un solo gobernante o de un grupo y más tarde con la llegada de la democracia, en la de un partido político, estas entidades han buscado la forma de mostrar que cuentan con la aprobación de sus gobernados, es decir con legitimidad.

En los albores de la civilización, el ejercicio del poder era ganado por la fuerza, mediante el uso de métodos violentos y la legitimidad se obtenía a partir del reconocimiento entre grupos rivales. Eran pues comunes, los enfrentamientos armados y en esos momentos lo que tuvieran que decir la mayoría de los gobernados, es decir las clases sociales en estratos más bajos, era poco tomado en cuenta.

Podemos citar muchos ejemplos que nos cuentan cómo han sido los métodos de legitimarse. Estos oscilaban desde la legitimidad divina, en la que los gobernantes argumentaban su autoridad como proveniente de una deidad; hasta la de herencia y linaje, siendo muestra de ello, las casas monárquicas y dinásticas. Se pueden citar también otras formas de obtener la legitimidad a través de medios como la legitimidad carismática, en la que un gobernante gana su poder a partir del convencimiento o de ciertas cualidades personales. Alejandro Magno y Napoleón son ejemplo de este último supuesto.

Con el tiempo, la legitimidad ha evolucionado a algo racional-legal. Con el sistema político que hoy conocemos como democracia (entendiéndose esto como el gobierno del pueblo), surgido en la Grecia clásica, el poder era legitimado a través de las instituciones ahí creadas. Así lo fue también en la Roma antigua, cuando el Senado era el órgano político más importante. Es de esta formacomo las polis greco-romanas buscaban la representación de todos los gobernados en un órgano legitimado, llámese éste, Senado o distintas formas de consejos ciudadanos.

Pasado el tiempo, con la asunción en la historia de la todopoderosa Roma, la cual, al serintegrante de los pueblos grecos, adopta en su forma de gobierno el de la democracia, la legitimidad entonces era otorgada por distintos medios, pero sin duda uno de los más importantes era el otorgado a través de los Senadores, representantes del pueblo.

Muchos gobiernos autócratas surgidos en Roma, obtenían su legitimidad contando con el beneplácito de dicho órgano del gobierno. La llegada de los grandes césares al poder, debía ser legitimada para ser obtenida. Los cónsules y procónsules, por ejemplo, tenían mediante esta legitimación, imperium, lo que les permitía comandar ejércitos y tomar decisiones cruciales en tiempos de guerra.

Adentrándonos ya en teorías políticas más recientes, que tocan el tema que nos ocupa, Thomas Hobbes y John Locke argumentaron que la legitimidad del gobierno se basa en un contrato social entre el gobernante y los gobernados, donde los ciudadanos aceptan la autoridad del gobernante a cambio de protección y orden. Esta idea se cristaliza en El Contrato Social de Juan Jacobo Rousseau, en el que los hombres pactan ceder su libertad a cambio de la convivencia social y en la que se someten a un poder gobernante, al cuál en consecuencia, legitiman.

Bajo la sombrilla de la Realpolitik, en referencia a la legitimidad del poder, podemos observar que muchos gobernantes han ganado la legitimidad argumentando siempre la seguridad del Estado anteponiéndolo ante todas las cosas. Este enfoque, acuñado por el Canciller Otto Von Bismarck artífice de la unificación alemana hoy está más vigente que nunca en figuras como la de Donald Trump, la de Nayim Bukele de El Salvador y la del mismo Milei en Argentina. La Realpolitik fue el manual de relaciones internacionales de los dos polos, la Unión Soviética y los Estados Unidosdurante la Guerra Fría que les permitió gozar de gran popularidad y en consecuencia legitimidad entre sus gobernados. 

La legitimidad del poder, como la entienden otros autores, como Weber, implica hacer uso de distintas herramientas que tienen los gobiernos, entre ellos el uso de la fuerza. Tener legitimidad significa utilizar todo el poder del Estado para ejercer el poder, que en un principio es utilizado para buscar el bien común.

Posterior a la caída de Roma, la etapa oscurantista o conocida en el mundo occidental cómo feudalismo fue en gran medida muestra de hacerse del poder tal y como se describe en el casomencionado. Los grandes Estado-Nación nacen y se desarrollan bajo este modelo, en el que el reconocimiento de los gobernantes era ganado por violencia y cristalizado en la figura de reyes y los grupos de vasallos que con su reconocimiento legitimaban a dichos gobernantes que derivaron en grandes casas reales, algunas de ellas legítimas en nuestros días.

El poder radica en el pueblo, versan los ideales de la recién re-nacida democracia, resultado de movimientos como la independencia de las trece colonias norteamericanas, o la revolución francesa. La legitimidad a partir del triunfo de los supuestos de la ilustración, se ganaría en adelante en las urnas.

El caso de México

En la historia de México, el camino para obtener primero que nada, la legitimidad como nuevo estado, fue muy duro. Después de independizarse y lograr la deslegitimación del poder español, se buscó el reconocimiento ante el concierto de las naciones más poderosas en ese momento. Fueuna búsqueda desesperada por ser aceptado y en consecuencia visto como un país jurídicamente legal y en consecuencia parte de la comunidad internacional, cosa que en algunos casos se logró y en otros casos simplemente fue obtenida con el tiempo mediante la costumbre.

Incluso hoy los nuevos gobiernos surgidos a partir de coup d’État, nacidos muchos de ellos de facto buscan que otros estados, generalmente los más poderosos, los legitimen, logrando así el ansiado reconocimiento de jure. Muchas veces se considera esta condición sine qua non de contar con reconocimiento internacional para participar en importantes foros y ser parte de la agenda y comunidades internacionales. 

Para México, la legitimación del poder ha evolucionado hasta las formas actuales. Esto ha conllevado un proceso histórico que en mi opinión ha tenido el ingrediente revisionista. 

Adentrándonos ya en el tema histórico de México, posteriormente a la caída del segundo imperio, el de Maximiliano de Habsburgo y con la restauración de la república, el grupo vencedor (de los reformistas) reinstaló un gobierno constitucionalista, legitimado y con el tiempo, este derivó en una dictadura, la de Porfirio Díaz.

La Revolución Mexicana, que comenzó en 1910, fue la revisión a la legitimidad de losmencionados gobiernos reformistas, perpetuados en el poder y que concluyó con una Constituciónpromulgada en 1917 en la que se fijaban las reglas y bases para ganar la legitimidad a través de elecciones e instituciones democráticas. Esa legitimidad incluyó el principio de no reelegirse por periodos mayores a seis años en el caso específico del poder ejecutivo.

Los Estados Unidos intervinieron y de manera indirecta legitimaron dando su beneplácito a diferentes grupos hasta llegar al que finalmente reconocieron como el que tendría el podersoberano, el cual quedó en el grupo constitucionalista que concretó la nueva Carta Magna de 1917.

Es así como se instaura un gobierno que a la postre fue identificado como unipartidista, el cuál logró a partir de ahí, institucionalizar que la legitimidad fuera ganada al amparo de eleccionespresidenciales sexenales. Sin embargo durante más de 50 años, este sistema de un solo partidologró mantenerse en el poder auto legitimándose siempre guardando las apariencias mediante elecciones “de estado”.

Este sistema unipartidista logró de manera eficaz recabar tal poder, que su actuar era muy difícil de ser cuestionado y con ello mantuvo la omisión de rendir cuentas y fue así que incluso ganó el mote de la “dictadura perfecta”.

Este sistema, después de décadas de lucha popular, cambió por primera vez en el año 2000, cuando Vicente Fox llegó a la presidencia totalmente legitimado mediante elecciones realmente libres que fueron observadas internacionalmente. Con esta transición democrática, también fue instaurado todo un andamiaje jurídico institucional que valida desde las elecciones, hasta la ejecución de actos de poder.

Es así que desde el año 2000, el ejercicio del poder tiene cierto grado de vigilancia, facilitado por todo un ramillete de organismos vigilantes y de vías de acceso a la información de igual forma institucionalizadas. Una gran medida de validación y legitimación es la de la Ley de Transparencia y Acceso a la Información Pública de México, legislación clave que garantiza el derecho de los ciudadanos a acceder a la información en posesión de cualquier autoridad, entidad, órgano y organismo de los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial, así como de los órganos autónomos, partidos políticos, fideicomisos y fondos públicos.

La situación actual de la legitimidad en el ejercicio del poder público

México tiene apenas 24 años, que se escuchan pocos, jugando en las reglas democráticas que legitiman la llegada de partidos políticos al poder, algunos de ellos, como lo es el caso de Morena,surgidos recientemente como una opción importante y verdadera, que contempla a grupos sociales, antes excluidos de la toma de decisiones.

A partir de este cambio democrático, las acciones de gobierno también se han buscado legitimar a través de varios instrumentos, principalmente el de crear las reformas legales que crean las reglas claras del juego en el que los actos de gobierno son ejecutados y mediante la creación de instituciones que garantizan el acceso a la información. Esto se ha logrado buscando la aprobación de los otros poderes de la unión y de maneras totalmente validas jurídicamente.

Hoy, como es común, hay cambios promovidos por los intereses del grupo en el poder que buscan cambiar las reglas del juego. Lo anterior derivado de una revisión de las reglas establecidas durante los gobiernos denominados “neoliberales” y de una argumentada inutilidad del andamiaje actual. El gobierno actual busca optimizar reformar a las reglas de legitimación mediante una nueva batería de leyes revisadas, entre ellas la del Poder Judicial y transformando de igual forma a los organismos que permiten el acceso a la información.

El argumento para que el gobierno actual reforme las reglas de ejecución del poder y el andamiaje institucional está amparada con el alto grado de aceptación que cristalizó mediante aplastantesvictorias electorales; la primera en 2018 y posteriormente, repetida con aún mayor margen sobre sus opositores en 2024. Esto se ha reforzado de igual manera con un alto grado de aceptación observado en encuestas y otros instrumentos que miden el beneplácito del pueblo. Lo anterior definitivamente provee un alto grado de legitimidad.  

Esta legitimidad hoy se sigue alcanzando en México dentro de las reglas de la democracia. No obstante el papel de las clases sociales, sobre todo el de las que fueron ignoradas durante mucho tiempo, como por ejemplo, la gran base trabajadora obrera, es cada vez más importante. Estos grupos hoy se sienten más representados, siendo un numeroso segmento del mercado electoral que elige en base a la percepción que tienen del gobierno. El resultado de esta aceptación es otorgar un mayor apoyo a quién, sea mediante carisma o mediante apoyos directos les transfiere y entrega mayores beneficios.

Sin embargo, no obstante esta gran aceptación, los actores que tienen actualmente un gran margen de maniobra política, no deben de perder de vista las presiones por parte de distintos actores, entre ellos la opinión internacional así como los tratados y otros acuerdos internacionales que observan cómo se va administrando el poder. Este juego es muy importante en la actual era global, en la cuál es cada vez más complicada una posible opacidad a los actos de poder. No se deben de olvidar 3,000 kilómetros de frontera con el campeón de la democracia. En definitiva, estos grandes beneficios otorgan de igual forma un alto grado de legitimidad a los actos del gobierno. 

Deslegitimación el ciclo como tesis, síntesis, antítesis…

No obstante todo lo anteriormente descrito, es importante destacar que los gobiernos, así como los movimientos políticos siempre están siendo observados y en un mundo cada vez más globalizadoy al ser parte de bloques regionales, es complicado no ser sujeto a la crítica internacional. Lahistoria y las sociedades están en constante evolución y cada vez estamos más integrados con diversos actores, políticos, económicos, organismos gubernamentales y no gubernamentales.

La llegada al poder de un gobernante, está sujeta a constante revisión y crítica, convirtiéndose con ello en un proceso dialéctico y cíclico. La legitimidad no es, no ha sido, ni será definitiva. Observemos el caso del presidente Milei en Argentina.

¿Qué es lo que pasa cuando los grupos políticos obtienen con la legitimidad tanto poder?, en muchos casos viene el mal uso de los recursos, de todo tipo de ellos: administrativos, materiales, financieros. Con esto también vienen abusos y corrupción, lo que obliga a establecer procesos revisionistas que pueden concluir en revueltas para deponer a los grupos previamente legitimados.

Cuando un poder político es legitimado, no significa algo definitivo, sino que involucra un proceso de constante revisión por parte de los subyugados quienes, en caso de no estar convencidos de renovar el poder otorgado, pueden realizar la deslegitimación de manera democrática en las urnas. La necesidad de cristalizar el revisionismo del poder obedece a la incapacidad que tienen los gobernantes de mantener un buen trabajo, siendo el principal motivo el de los abusos de poder.

Las reglas siempre permiten que, ante la incapacidad de ejecutar buenos actos de gobierno, llegueuna contraparte que aprovechando la debilidad y los errores, pueda arrebatar el poder a grupos con un grado importante de aceptación. Es vital entonces, para la continuidad de los sistemas políticos, aceptar la crítica externa y hacer profundos exámenes de conciencia, para con ello enderezar posibles desviaciones al objetivo central que es el de ser un gobierno del, por él y para el pueblo.

Es muy importante que la legitimidad sea tomada muy en serio como un regalo valiosísimo que el pueblo ha dado al gobierno. Que esta sea vista desde una perspectiva incluyente. Mencionando nuevamente el caso de Milei en Argentina, podemos observar que los gobiernos progresistas argentinos han perdido mucha credibilidad debido a que no han sabido mantener bases sólidas de mejora social y económica, aun cuando el bienestar de la población pudiera haberse percibido como mejorado. 

Es requisito que la legitimidad sea vista como un proceso constante y que sea incluyente. Obtener el beneplácito de la mayoría y buscar la aceptación de todos los grupos sociales será extremadamente benéfico para los gobiernos. De esto depende renovar la legitimidad en cada votación.

En este momento, el movimiento en el poder, cuenta con un gran nivel de legitimidad, algo que no se puede dar el lujo de perder. Incluir a todos los grupos beneficiará a todos y permitirá la continuidad del movimiento, que busca el bien común.

El ejercicio del poder está sujeto a gran escrutinio, incluso ahora que hay gran legitimidad, las formas deben ser muy bien guardadas. Las bases del actuar y la representación ganada han sido legitimadas por las instituciones, es muy necesario que se continue trabajando de manera formal con todos los actores, incluyéndolos y aceptando la importancia de cada uno de ellos, dejando atrás los conflictos. Esto en definitiva dotará de mayor legitimidad a cualquier movimiento.

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