Lic. José Manuel Moranchel Roca
Unas cuantas palabras
Aunque es verdad que existe una muy importante historia de la izquierda, corremos el riesgo de extraviarla en debates sobre la defensa de sus motivaciones, generalmente ocasionados por los ataques de la derecha, perdiendo de vista, tanto los muy ricos hechos históricos que la conforman como las diversas respuestas de la que la misma izquierda ha sido portadora a favor de la sociedad mexicana.

Existe una muy peculiar miopía relacionada con la izquierda.
De modos por demás gratuitos, y desafortunados por cierto, la idea simplista de una izquierda exclusivamente contestataria, ha sido el gran estandarte de la derecha y otros grupos para atacar cualquier argumento y descalificar cualquier punto de vista contrario a los propios. La izquierda, por ello, a tenido que “cargar” con afirmaciones externas a ella y a sus razones e intenciones particulares. Ejemplo de ello, se dice de la izquierda:
¿Sólo atacan?
¿Lo único que hacen es estar en contra?
¿Nada les parece?
- No hay propuestas solo oposición…
Etc.
Estas descalificaciones, han sido verdaderos escudos con los que la derecha ha “encasillado” cualquier acción de la izquierda dejándole o reduciéndole a “estar en desacuerdo con todo” y “querer desestabilizar el sistema”. Es, por ello, que es tan fácil que la izquierda misma se pierda en argumentos y contraargumentos para dar razones sobre su quehacer, sus motivaciones o sus pensamientos al tratar de defenderse de los ataques. Por ello, el verdadero riesgo para la izquierda, consiste en “engancharse” y defenderse de sofismas que no llevan ninguna carga de realidad en su letras mientras que tan sólo son portadoras de motivaciones muy diferentes. Por mucho tiempo, la izquierda se ha quedado encerrada dentro de este marco.
Como sabemos o bien, cuando nos toca ser testigos mudos de todo tipo de debates, todo lo anterior, desgasta, cansa, agota pero, además, le quita a la izquierda la capacidad de concentrarse en lo verdaderamente importante quedándose en el simple papel que le han impuesto de ser la ya mencionada oposición. Es simple:
“La derecha posee las razones y los argumentos, los conocimientos y la experiencia para gobernar mientras que, la izquierda, es únicamente la oposición y solamente la oposición”
Un primer reto
Desde todo lo anterior podemos afirmar que uno de los primeros retos, sino es que el reto más importante en dirección a todo lo por hacerse por parte de la izquierda dentro del México moderno, será el de salir del antiguo “juego” de debatir sobre si misma a favor de los argumentos de otros descuidando, en medio de este quehacer, el cuidado de lo más importante que es el pueblo. La izquierda, pese a tener grandes propuestas, está llamada a dejar de lado el papel de opositora, pordefinición, y reforzar su papel activo como dueña de fines y alcances muy definidos, y entonces orientarse hacia la creación de propuestas sólidas acerca de los verdaderos retos que nuestra sociedad exige.

Recordemos, estar en contra es perfectamente valido y la propia actitud contestataria, es poseedora de una gran fuerza para crear cambios dentro de la sociedad, pero quedarse dentro de este marco conceptual, sobre todo dentro de los argumentos de la derecha, es encasillarse y perder la oportunidad de ser una opción valiosa para los ciudadanos.
A nivel de piso
Decir “a nivel de piso” significa reconocer a todos aquellos afectados por las diversas decisiones que se toman desde lo político, lo privado y el gobierno. “El ciudadano de a píe”, se haya, antes que los “genios” en la finanzas y la macroeconomía, afectado de forma directa por los cambios en la “bolsa de valores”, la rentabilidad, el precio de las divisas, la escases de combustibles, o la “guerra de medio oriente”; esta afectación es real pese a que nos hemos negado a verla.
El problema, talón de Aquiles de las formas más tradicionales de gobierno y comprensión económica global, es que los diversos tópicos que hemos citado, son enfrentados a partir de soluciones que se reflejen de manera inequívoca en la estabilidad bancaria, los consejos empresariales, las relaciones diplomáticas, la inversión extranjera y el capital privado, por citar algunos. De nuevo, son los estados financieros y los proyectos de inversión los que dan razones y soluciones a partir a la creación de infraestructuras, aumento de los impuestos, tazas de interés y megaproyectos y, si es que hay suerte, a favor de los menos favorecidos.
Como podemos observar, “los de abajo”, nunca han sido incluidos en las soluciones o en las respuestas que las “altas esferas” de los gobiernos, las empresas y sus diversas interacciones han dado a favor de salir de tal o cual problema. “Los de abajo” permanecen fuera del juego.
Un ajuste, por poner un ejemplo, que afecte a la bolsa de valores y en donde los bancos respondan de la mano de los inversionistas, ignorará a la señora a la que, como consecuencia de tal ajuste cualquiera que este sea, ya no pudo comprar su kilo de tortillas completo para alimentar a sus hijos.
Ahí está el problema.
Y eso es sólo el principio pues, a la señora, si las cosas se le salen de control en su día a día, se le querrá dar un discurso sobre finanzas e inflación, que no sólo le será insuficiente para dar de comer a su familia sino que, incluso, no podrá siquiera comprender.
¿Entonces?
Si hay un reto indispensable para ser ejecutado por la izquierda “A nivel de piso” y en contraste a las más tradicionales y tristemente desencarnadas formas de gobierno preexistentes, será el de responder y dar soluciones a toda la diversidad de problemas de los “ciudadanos de a pie” sin ignorar, claro, lo propio de la macroeconomía, la globalidad, las finanzas o demás situaciones a los que como sociedad nos enfrentemos. Rescatar a la banca o crear una mega estructura, deberá hacerse si es el caso, pero quedarse en las alturas e ignorar lo que ocurre en el devenir de todos los días de aquella señora y sus tortillas, no es ni justo, ni lo será en ningún caso.
Construir un puente para promover la inversión extranjera, por poner otro ejemplo, tendrá toda la validez, en tanto se tenga previsto a ese pueblo que, en el camino, es habitado por cientos o miles de personas de “a pie”, a quienes en nada beneficia esa “inversión” y que incluso se verán desplazadas como consecuencia de la citada construcción.
Entonces ¿Quién es el pueblo?
Desprendido de lo anterior, nos preguntamos entonces sobre quién es este pueblo cuya respuesta parece lógica pero, en la práctica, no lo ha sido del todo.

Vamos de nuevo en dirección a lo obvio: el pueblo somos todos pero… ¿De verdad TODOS?
Históricamente, y quizá las guerras sean el ejemplo más palpable, el pueblo ha sido dentro de las diversas organizaciones sociales que le han conformado, un “invitado de ocasión” quien antes de ser el centro y punto focal de los gobiernos ha sido contemplado como “mano de obra”, en el mejor de los casos, carne de cañón, en el más terrible de los escenarios o como consumidores en masa, lo cual no necesariamente es la visión más ideal de todas y en donde el beneficio lo obtienen unos cuantos.
El problema, ha sido que a partir de diversos intereses, ya sean militares o económicos en su mayoría, el pueblo, con verdadero rostro, es aquel cuyo protagonismo es parte esencial de la estructura y de los intereses ya mencionados; desde esta óptica, el pueblo son unos pocos, una determinada clase política, militar o económica y una visión muy reducida y exclusiva formada por “aquellos” que incluso dicen de si mismos: “poseen el derecho de hablar por el resto y de suponer lo que es mejor para los demás”.
Aquellos, que no formen parte de este protagonismo serán “pueblo” pero de segunda, ya sea como masa, como víctima o, en el más triste de los ejemplos, como votante y como supuesta imagen de los beneficios de todas las acciones que ocurren en las alturas; alturas que, por su puesto, le son inalcanzables.
El reto de la izquierda en el México moderno en este caso, es el de identificar el papel del verdadero pueblo y de trabajar a favor de éste.
Ceguera de taller
La “ceguera de taller” es un concepto que significa la exagerada atención, muchas veces involuntaria, a nuestras labores específicas, razón por la cual, nos es imposible determinar lo que pasa afuera de nuestro espacio directo de influencia.
Que la izquierda se aleje de su propia “ceguera de taller”, significa, atendiendo a los dos retos anteriores, bajar a nivel de piso, donde vimos que es necesario aterrizar las propuestas, e identificar al pueblo y sus necesidades específicas, muchas veces tan ajenas a los debates macroeconómicos globales.
Alejarse de esta “ceguera de taller”, significa también innovar para reconocer los propios límites impuestos a la izquierda desde la derecha, los gobiernos y el poder tradicional a modo de inventarse nuevas y más eficientes formas de hacer política sin terminar siendo repetidores con matices de novedad al igual que aquellas instancias de las que la izquierda anhela alejarse.
Innovar es evitar que el pueblo escuche “más de lo mismo” pero dicho de manera diferente a sabiendas que mañana después de las votaciones la vida seguirá igual de mal a través de precios elevados, crisis económicas de inicio de cada año, servicios deficientes y problemas estructurales mientras en las noticias se habla del PIB, se estudian las inversiones y se defiende el nuevo lugar que México ocupa dentro de tal o cual “ranking” en comparación con el año anterior.
Por ello:
Volvamos al “ciudadano de a pie” y lo que para este sería maravilloso observar en su entorno y dentro de su día a día:
Qué interesante sería para nosotros ser escuchados por quienes tienen en su poder hacer los cambios y ver nuestras propuestas puestas en práctica dentro de nuestra comunidad, en nuestras escuelas o en nuestros vecindarios.
Qué importante sería que, en contraste con vivir aumentos de precios y cambios de estructuras a partir de los pensamientos de un tecnócrata ajeno al pueblo, pudiéramos ver movilizaciones y acciones concretas que cumplan con las necesidades específicas de nuestro día a día y de las que podamos hablar y sobre todo, que podamos entender.
Que determinante sería para cada uno de nosotros, que el ser escuchados por la izquierda signifique diálogo entre pares y no sólo paternalismo de soluciones inmediatas que nos mantengan en silencio durante las protestas pero activos durante el sufragio para luego olvidarnos como ya lo han hecho tantos gobiernos anteriores.
A modo de resumen
La izquierda, en dirección a cuestiones y metas más específicas en cada tiempo y lugar, tiene como principales retos en el México moderno:
El dejar de ser de una vez por todas la “oposición” a los ojos de los ciudadanos o de cualquier instancia interna o externa.
Debe atender “a nivel de piso” las necesidades de todos y no sólo de unos cuantos.
Está llamada a invertir la concepción de pueblo en el reconocimiento de las personas y sus necesidades más indispensables más allá de conceptos globales y ajenos al individuo.
Ha de ser capaz de reinventarse “saliendo de la caja” y ser algo nuevo para el pueblo por encima de ser simples repetidores de fórmulas añejas con matices de innovación y que se quedan en el tintero tal como tantos gobiernos ya lo han hecho.
Nada de esto puede seguir siendo lo mismo.
La izquierda, tiene un potencial de acción enorme y cuenta con el “visto bueno” inicial de una mayoría que desea existir, entender y ser escuchada; desde ahí, tiene y cuenta con todas las herramientas para dar respuestas viables y novedosas a los diversos problemas y aspiraciones que tenemos como sociedad.
Para México, una izquierda que sea participativa y rebase la barrera de los discursos, caminando al lado del “otro” es una urgencia que, como sociedad, hemos tenido durante décadas sin término en medio de exigencias desatendidas y en donde, como hemos mencionado, nos hemos visto forzados a comprender en medio de un supuesto México que avanza y compite mientras nuestra canasta básica resulta insuficiente por más sacrificios que hagamos todos los días.
Nuestro país, adolece de muchos problemas añejos pero, al mismo tiempo, de muchas “áreas de oportunidad” para crecer a favor de todos y cada uno de los ciudadanos y ciudadanas; el punto, es que
aquellos en quienes hemos depositado nuestra confianza a partir de sus propuestas, escuchen estas realidades y respondan a lo que cada uno de nosotros vivimos en nuestro día a día en lugar de actuar supuestamente a favor de un crecimiento como nación del cual nunca somos testigos y menos protagonistas.
Referencias
Universidad de Guanajuato, Los dilemas actuales de la izquierda en México, Hernández – Muñoz – Gómez Romo, Porrúa, México 2017
Colección café de altura, Las izquierdas mexicanas hoy, Cadena – López, Ficticia UNAM, 2020
La izquierda en México, problemas y perspectivas, López y Rivas, https://latautonomy.com/MX_ponencia.PDF
![]()